La Rosita

Cuando nos encontramos con la Posada supimos que iba ser el lugar que elegiríamos  para regalar un poquito de Calamuchita a otros.

Nos enamoramos de su exclusiva vista al majestuoso Champaqui, secundado por el particular Cerro Negro.  Y con solo mirar un atardecer sentimos que algo podía pasar por ahí. Y decidimos que podíamos ofrecer esa vista para los que decidieran regalarle a la vida un instante de vida.

La bautizamos “La Rosita”,  el mismo nombre que nuestra familia utiliza para bautizar a los lugares especiales en honor a nuestro apellido materno. Es decir, “Rosita”, llamamos en la familia, a los lugares en el mundo.